Un estudio científico pone de manifiesto beneficios del consumo de Merluza de Namibia en pacientes con síndrome metabólico

Un estudio científico pone de manifiesto beneficios del consumo de Merluza de Namibia en pacientes con síndrome metabólico

El consumo habitual de merluza congelada procedente de Namibia produce una disminución del perímetro de la cintura y de la presión arterial diastólica, lo que se traduce en la mejora de la salud cardiovascular de las personas debido a que este pescado es fuente natural de omega-3.

Esta es la principal conclusión que se extrae del estudio clínico realizado por el Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn), en colaboración con Pescanova y el Instituto de Estudios Marinos para la Nutrición y el Bienestar (INESMA). En él participaron pacientes con un alto riesgo cardiovascular y se demostraron los beneficios que tiene para la salud el consumo de merluza.

Durante varios años hasta un total de 13 centros hospitalarios se sumaron a este estudio clínico, siempre coordinados bajo la tutela del Hospital Ramón y Cajal de Madrid. Congelada, elaborada y comercializada por el grupo Pescanova, la merluza de Namibia se convirtió en un producto indispensable de la dieta de 250 personas con un alto riesgo cardiovascular que padecían el denominado síndrome metabólico. La doctora Clotilde Vázquez, de la sección de Nutrición, Metabolismo y Obesidad del Hospital Ramón y Cajal, explica que en estos pacientes coincidían “varias anomalías juntas: la obesidad central, tener trastornos de los lípidos, el colesterol elevado, hipertensión arterial y el HDL (colesterol bueno) bajo”.

Desde hace varios años se sabe que los ácidos grasos contenidos en el omega-3 del pescado azul son beneficiosos para la salud de las personas, pero no se tenía conocimiento si resultaban igual de efectivos los existentes en el pescado blanco, ya que nunca se había estudiado con anterioridad. “Tuvimos la oportunidad, patrocinados por Pescanova, de estudiar la merluza, un representante paradigmático del pescado blanco, con un consumo muy elevado en España, pero del que no se conocían sus propiedades nutricionales respecto a esta enfermedad”, asevera la doctora Vázquez.

Base de una dieta durante ocho semanas

Dicha dieta constaba de 7 raciones semanales de 100 gramos de merluza durante ocho semanas, lo que se tradujo en un aumento de los niveles de omega-3 en sangre y una disminución de la presión arterial diastólica y del perímetro de la cintura, es decir, una reducción de la grasa abdominal y de la tensión arterial.

“Tenían que venir, llevar el pescado a casa y tomarlo con toda la familia para asegurarnos que el paciente lo tomaba en todas las raciones semanales. Durante un periodo este paciente, de manera aleatoria, comenzaba con ocho semanas sin tomar pescado ni ningún producto marino con otras ocho semanas en las que tomaba todos los días merluza, o viceversa”, indica la doctora del hospital madrileño.

De esta forma se observaban los cambios que se producían entre las dos fases de las que constaba el estudio. Así fue como se consiguió ver con mucha claridad, según avala la doctora Vázquez, el “efecto exclusivo de la merluza sobre estos parámetros”.

La salud no es un juego de niños

José Ignacio Botella, otro de los doctores de esta sección del Hospital Ramón y Cajal involucrados de lleno en el estudio, declara que “se ha conseguido mejorar una serie de variables y parámetros que definen el síndrome metabólico y que suponen un riesgo importante vascular para los pacientes”.

A la ya mencionada disminución de centímetros en la cintura y de la presión arterial hay que añadir el descenso del nivel de colesterol en los pacientes durante la etapa final de los dos meses en los que tomaron merluza. “Podemos afirmar con estos tres datos que estamos activamente mejorando el riesgo cardiovascular en los pacientes con síndrome metabólico simplemente por consumir merluza diariamente durante dos meses. Esto se ha hecho a expensas de aumentar los niveles de los ácidos grasos omega-3 en la sangre de los pacientes que hemos analizado”, afirma el doctor Botella.

Los resultados obtenidos adquieren una dimensión mayor en una época en la que los alimentos enriquecidos con omega-3 han multiplicado su presencia en los supermercados. Los pescados y productos del mar son los únicos alimentos que constituyen una fuente natural de omega-3 EPA y DHA, siendo los únicos omega-3 que ofrecen beneficios cardiosaludables.

Buscando que sus consumidores adquieran una salud de hierro, Pescanova ofrece la merluza congelada de Namibia limpia de espinas y envasada al vacío en porciones individuales listas para cocinar. Hazte con ellas en el súper más cercano y disfruta de unos productos con propiedades nutritivas y saludables.

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