¿Cómo limpiar mejillones?

Los mejillones son uno de los manjares más ricos que podemos preparar. Limpiarlos sin embargo, suele decirse que es una auténtica lata. Vamos a contarte cómo puedes limpiarlos fácilmente.

Así mismo, te aconsejamos que los consumas el mismo día que los adquieras, de lo contrario los mejillones van perdiendo propiedades y sabor. Ocurre lo mismo si los descongelas, para asegurarte el sabor más exquisito, consúmelos nada más los prepares tras descongelarse.

Si tienes que tenerlos en la nevera, no los tengas más de dos días. Envuelvelos con un trapo húmedo sin limpiar con un puñado de sal gorda. Cuando te decidas a cocinarlos, lávalos con abundante agua fría. Así eliminarás toda la arena que puedan tener y los restos de crustáceos que pueda contener la concha. Para eliminar estos restos, ráscalos con un cuchillo. Si el cuchillo no es suficiente, también puedes frotarlos con el estropajo de fregar los platos. Debes intentar siempre, que la concha quede lo más limpia y pulida que puedas.

Hay que comprobar uno a uno si están aptos para consumir, si se abren y cierran, es buena señal. Si están rotos, no se abren o tienen un olor que te resulta desagradable, retiralos.

Después de pulirlos y asegurarte que están listos para cocinar, corta con una tijera los filamentos (pelillos) que unen las dos conchas. Pásalos de nuevo por el agua fría y mételos en una perola o sartén con el fuego a toda potencia con una tapa puesta. Remueve la sartén durante 5 minutos sin quitar la tapa. Si tras este proceso, alguno permanece cerrado, tíralo y quédate sólo con los que se hayan abierto. Nunca consumas un bivalvo que no se abra con el calor.