Limpiar almejas

El paso previo a cocinar un buen plato de almejas es que estén completamente vacías de arena en su interior y con la concha lo más reluciente posible. Una limpieza previa antes de cocinar es fundamental.

Normalmente, las almejas que adquirimos en las pescaderías suelen venir o deberían venir depuradas y limpias, aunque es común que a veces contengan arena en su interior. Viven enterradas en la arena, por lo que la arena es algo natural en ellas.

Para limpiar las almejas lo primero que tenemos que hacer es, retirar todas aquellas que estén abiertas, por muy pequeña que sea la abertura, cualquier indicio de apertura es suficiente para descartar la almeja abierta. Ocurre lo mismo si nos encontramos las conchas rotas, también debemos retirarlas.

Hecho esto, llega el paso más importante, cogemos las almejas y las sumergimos en un recipiente con agua bien fría y las echamos un buen puñado de sal. Con este procedimiento, las almejas empiezan a soltar la arena que tienen. Te recomendamos que cambies esta agua cada 30 minutos, al menos tres veces. Si tras esto, las almejas siguen soltando arena, cambia el agua cada 15 minutos. Y así sucesivamente. Si tienen mucha arena, hay que estar repitiendo el proceso de cambiar el agua continuamente.