¿Hay algo más socorrido en el congelador que tener un paquete de merluza congelada? Es el salvavidas oficial para poder preparar una comida saludable en tu día a día o esa cena ligera perfecta para toda la familia.
En Pescanova nos encanta porque es tierna, jugosa y admite multitud de preparaciones. Pero hoy no solo queremos hablarte de lo rica que está.
Queremos contarte esas propiedades de la merluza que la convierten en una joya de nuestra cocina. Porque saber qué estamos comiendo nos ayuda a cuidar de los nuestros sin que parezca una tarea pesada.
¿Por qué nos gusta tanto la merluza?
La merluza es ese ingrediente que nunca falla porque le gusta a todo el mundo, desde los más peques hasta los abuelos. Su carne es suave, blanca y con un sabor muy fino que no cansa nunca.
Pero más allá del sabor, lo que nos importa hoy son sus beneficios. Al ser un pescado blanco, tiene muy poca grasa, lo que la hace perfecta para cualquier tipo de dieta o si simplemente buscas una digestión ligera para seguir con el día sin pesadez.

Además, es una fuente de proteínas de alta calidad. Esto significa que nos ayuda a mantener nuestros músculos a tope, algo fundamental tanto como si haces deporte o te mantienes activo en el día a día.
Bajo contenido en grasa
Si estás buscando opciones para mantener el equilibrio en tu alimentación sin renunciar a platos sabrosos, la merluza es tu mejor aliada.
Si hay algo que define a la merluza, además de su sabor fino, es que es ideal para cuando queremos cuidarnos un poquito más. En el mundo de la nutrición, a veces nos volvemos locos con los términos, pero aquí te lo decimos claro: la merluza es un alimento con bajo contenido de grasa.
Esta propiedad de la merluza la convierte en una proteína ideal para cenas ligeras o para quienes desean cuidar su ingesta calórica diaria. Al ser un pescado blanco tan magro, te permite disfrutar de digestiones mucho más amables, evitando esa sensación de pesadez tan común tras las comidas copiosas.
Bajo contenido de grasas saturadas
Dentro de ese perfil nutricional tan ligero, hay un detalle que nos encanta: su bajo contenido de grasas saturadas.
Elegir alimentos con este perfil es una decisión inteligente para el día a día, ya que sustituir las grasas saturadas por grasas insaturadas en la dieta contribuye a mantener niveles normales de colesterol sanguíneo.
Con la merluza, te aseguras de poner en la mesa un producto que cuida de ti y de los tuyos.
Alto contenido de proteínas
Muchas veces asociamos las proteínas sólo a la carne o a los huevos, pero la merluza es una fuente increíble de este nutriente. De hecho, podemos decir con orgullo que posee un alto contenido de proteínas.
Lo mejor de la proteína del pescado es que es muy fácil de digerir. ¿Y por qué esto es tan importante para tu familia? Aquí te damos tres razones clave respaldadas por los expertos:
- Músculos en forma: Las proteínas contribuyen a aumentar y conservar la masa muscular.
- Huesos fuertes: No solo el calcio importa; las proteínas también contribuyen al mantenimiento de los huesos en condiciones normales.
- Crecimiento de los niños: Si tienes peques en casa, dales merluza con total tranquilidad, ya que las proteínas son necesarias para el crecimiento y desarrollo normales de los huesos en los niños.
Alto contenido de ácidos grasos Omega-3
Seguro que has oído mil veces lo de los ácidos grasos, pero vamos a bajarlo a la tierra. Uno de los grandes secretos de la merluza es su alto contenido de ácidos grasos omega-3. Sí, aunque sea un pescado blanco y parezca muy ligero, guarda una cantidad fantástica de estos nutrientes (específicamente EPA y DHA).
¿Y esto para qué sirve realmente? Pues los ácidos EPA y DHA contribuyen al funcionamiento normal del corazón. Eso sí, para que tu cuerpo note este beneficio de verdad, los expertos nos dicen que necesitamos una ingesta diaria de 250 mg de EPA y DHA.
Tanto el pescado blanco, el pescado azul, el marisco o los cefalópodos, así como pescados preparados, son muy buenas fuentes de omega 3, pudiendo conseguir, con sólo una ración, el omega 3 EPA y DHA que se necesita al día.

Si quieres profundizar en cómo estas grasas buenas nos ayudan en el día a día, no te pierdas nuestro artículo sobre los beneficios del Omega-3. ¡Te sorprenderá lo que puede hacer por ti!
Trucos de chef casero para no perder nutrientes
Mucha gente todavía tiene miedo de cocinar pescado congelado porque piensa que va a quedar seco o sin sabor. ¡Nada más lejos de la realidad! El secreto está en el proceso. Te recomendamos dos técnicas para que no piedras ni sabor ni nutrientes:
- Cocción corta: No te pases de tiempo. La merluza está lista en cuanto el centro se vuelve opaco. Si la cocinas demasiado, se seca y pierde esa textura jugosa que tanto nos gusta.
- Aprovecha el jugo: Si la haces al vapor o al microondas (nuestro truco estrella para las prisas), ese agüita que suelta lleva parte de su esencia.
- Congelado es igual de bueno: La merluza ultracongelada de Pescanova se congela justo después de ser capturada, así que mantiene toda su frescura y nutrientes intactos. ¡Y te ahorras el lío de ir a la pescadería a diario!
No todas las partes de la merluza son iguales, y ahí está la gracia. Dependiendo de lo que necesites, hay un corte ideal para ti. Conocer las partes de la merluza y sus usos es el primer paso para cocinar como un auténtico profesional sin complicarte la vida.
Sabemos que a veces nos falta inspiración. Por eso, tenemos un montón de recetas de merluza esperándote. Desde la clásica merluza a la romana que triunfa con los peques, hasta una merluza al horno con patatas para los domingos.
Referencias
Todas las propiedades mencionadas en este artículo están estrictamente vinculadas al cumplimiento de las condiciones de uso de cada nutriente: :
- Reglamento (CE) No 1924/2006 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 20 de diciembre de 2006, relativo a las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables en los alimentos.
- Reglamento (UE) No 432/2012 de la Comisión, de 16 de mayo de 2012, por el que se establece una lista de propiedades saludables autorizadas de los alimentos.
- Reglamento (UE) No 116/2010 de la Comisión, de 9 de febrero de 2010, por el que se modifica el Reglamento (CE) no 1924/2006 en lo relativo a la lista de declaraciones nutricionales.
- Reglamento (CE) No 983/2009 de la Comisión, de 21 de octubre de 2009, relativo a la autorización y la denegación de autorización de determinadas declaraciones de propiedades saludables en los alimentos